25 de junio de 1966:
Inauguración de la primera piscina de 50 metros cubierta de España
La piscina Sant Jordi de Barcelona tiene su génesis en el Plan de Piscinas diseñado por la Diputación Provincial, bajo la inspiración de Joan Antoni Samaranch.
Se construyó, con la ayuda de la DNEFD, en terrenos de la Escuela Industrial donde ya existía una vetusta piscina descubierta de 50 metros, cuna del renombrado equipo de natación de la Federación de alumnos y exalumnos de la Escuela del Trabajo. El programa editado con motivo de la inauguración la justificaba así:
"Con la Piscina Sant Jordi se dota a Barcelona de un elemento primordial e indispensable para la celebración de competiciones de nivel internacional, ya que sí es verdad que existen piscinas cubiertas en nuestra región, y algunas de ellas muy notables y resurgidas, no tienen las medidas olímpicas, que son 50 metros. El progreso constante de la natación y el no disponer nuestra provincia de una piscina de estas características que permita la homologación de marcas internacionales, hizo concebir esta instalación."
9 de septiembre de 1990:
Remodelaciones en la piscina y creación del Club Sant Jordi
La Diputación Provincial de Barcelona, que havia construido la piscina Sant Jordi en 1966, había cedido su gestión a la Federación Catalana. Y ésta, sin demasiados medios, cada año tenía más dificultades económicas para mantenerla activa y, muchas más, para atender su conservación. La instalación se iba deteriorando. Para la cual cosa, la decisión de reformarla y actualizarla de cara a los Juegos de Barcelona'92 llegó oportunamente y, con los proyectos de reforma, la hora de ver qué se podía hacer para sacarle un rendimiento económico que permitiera la autofinanciación.
David Moner, entonces Presidente de la Federación, creyó que, además de la piscina de 50 metros dedicada a los nadadores de competición, sería bueno contar con otros servicios que resultaran atractivos para el ciutadano normal, y consiguió que se construyeran: salas de musculación, cardiovascular, relajación, masaje, quiromasaje, gimnasio, solariums (natural y artificial), piscinas para acuagym e hidromasaje, saunas, etc. De aquí a constituir el Club Sant Jordi como medio más adecuado para su gestión, no hubo más que un paso. Al darlo, la piscina Sant Jordi tuvo las solvencias deportiva y financiera aseguradas.